Según me contó una niña bonica, llamada
Sabina, se dice por Vélez de Benaudalla: que los dueños del jardín que
construyeron y distribuyeron los espacios de: vivienda, plantas, árboles, y de
ornamentación, construyeron una fuente como un motivo religioso, pues al mirar
al agua, se crea un efecto de un espejo, dejando ver al creyente el cielo, en
el que supuestamente se encontraba a su Dios “Alá”. Se añadieron a este altar,
además, los tres cipreses alrededor de la fuente para que al mirar sus copas,
creara la imagen de la luna creciente, es decir, la luna mora.
Por esto, esta fuente se toma como altar
religioso en el que los creyentes moriscos se acercaban a decir sus oraciones y
a esperar una respuesta en el jardín de los sentidos “Jardín Nazarí”.


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